Las emociones y su influencia en diferentes contextos educativos

Las emociones y su influencia en diferentes contextos educativos

Por: Francisco López, Arlem Castillo, Blanca Cervantes y Vivian Cuevas

 

Comprendiendo el concepto de emociones

 

Las emociones han sido descritas y clasificadas por varios autores a lo largo de los años, sin embargo, podemos utilizar el concepto propuesto por Goleman (1995) que, desde una perspectiva psicológica, concibe las emociones como “impulsos para la acción”, es decir, como un incentivo que nos permite crear planes instantáneos, tomar decisiones, enfrentar retos o situaciones particulares que la vida nos va presentando.

Según este mismo autor, las emociones pueden clasificarse como primarias (las que tenemos intrínsecamente, en nuestro ADN), y que son: Tristeza, sorpresa, miedo, asco, alegría e ira. La segunda clasificación corresponde a las secundarias que además de ser aprendidas, suelen ser la mezcla de dos emociones primarias, como pueden ser: culpa, celos, resignación, angustia, incertidumbre, indignación, soledad y odio.

 

La teoría de las emociones centradas en el aprendizaje

Dentro del aula el docente     influye en el estado emocional de los estudiantes y esto a su vez en la efectividad del proceso. Con respecto a las emociones en el aprendizaje, diversos autores coinciden en que, además de los aspectos cognitivos, se deben considerar otros aspectos contextuales del estudiante, entre ellos, el aspecto emocional (Benítez, 2015; Pekrun, 2014). Se han desarrollado modelos como el de emociones en el aprendizaje de Pekrun (Pekrun, 1992), que clasifica las emociones en cuanto a su valor (positivo, negativo) y su efecto (activación, desactivación).

En el proceso de aprendizaje intervienen un factor cognitivo, un factor afectivo y un factor metacognitivo (Taub et al., 2019). No obstante, el esfuerzo por mejorar el proceso de aprendizaje se ha centrado en el factor cognitivo, atendiendo principalmente a la disminución de la carga de la memoria de trabajo. Sin embargo, es necesario comprender el proceso de manera integral, ubicando el papel del factor afectivo y su relación con los procesos cognitivos.

 

Los recursos tecnológicos y las emociones en la educación

Una de las ventajas del uso de la tecnología en los procesos educativos es la personalización a través de la adecuación de los recursos digitales. Sabemos que el aprendizaje no es un proceso generalizable y que depende de una gran cantidad de factores que forman un contexto que cambia de persona a persona. En el desarrollo de los sistemas de tecnología educativa se han creado herramientas que con el uso de la inteligencia artificial ofrecen la adaptación a este contexto desde diferentes perspectivas.

Los sistemas tutores inteligentes, por ejemplo, hacen posible que un estudiante tenga acceso a un "docente" de tiempo completo, haciendo posible que se adapten a las necesidades cognitivas del estudiante o a otros factores como sus gustos personales o sus emociones. No obstante, todavía hay un atraso en el uso de los recursos que fueron diseñados para cubrir con estas necesidades de manera específica y es un reto que se debe abordar desde la parte de infraestructura, pero también desde la perspectiva de los usuarios.

La falta de capacitación puede desencadenar un sentimiento de frustración que disminuya el rendimiento que un estudiante pueda tener en el proceso de aprendizaje mediado por tecnologías. En este sentido, los sistemas educativos son un arma de doble filo, cuya adecuación debe analizarse cuidadosamente con base en las necesidades de los usuarios objetivo.

 

El manejo de la ansiedad en diferentes contextos educativos

A continuación, se presentan algunos ejemplos en los cuales se aborda la gestión de las emociones al interior del aula: 

La ansiedad y la enseñanza de las matemáticas

En su libro “Matemática emocional: Los afectos en el aprendizaje matemático”, la Dra. Inés María Gómez Chacón nos dice que, para hablar de emociones en la enseñanza de las matemáticas, debemos definir el dominio afectivo, el cual es el conjunto de actitudes, creencias, apreciaciones, gustos, preferencias, emociones, sentimientos y valores (Kartheohl, Bloom y Masia, 1973, citados en Gómez-Chacón, 2002a) hacia las matemáticas. Sin embargo, no es tarea fácil definir el dominio ya que cada uno de los factores antes mencionados, tienen distintos significados en lo psicológico y en la educación matemática. Como se observa no es algo sencillo debido a que existen distintos elementos que influyen en el dominio, desde la interacción inicial con las matemáticas, la manera en que el estudiante percibe que realiza matemáticas y la forma en que percibe que le enseñan matemáticas.

Es por ello, por lo que para su estudio se reduce el dominio afectivo a tres descriptores básicos (creencias, actitudes y emociones). Entendiendo como creencias, las estructuras cognitivas, compuestas por elementos afectivos, evaluativos y sociales, que le permiten al estudiante organizar y filtrar la información recibida, específicamente en las matemáticas, se relacionan con el objeto matemático, el estudiante, la enseñanza y el contexto. (Gómez-Chacon, 2002b)

La actitud es una predisposición evaluativa que influye en las intenciones personales y el comportamiento. La actitud consta de tres componentes, la cognitiva que se relaciona con las creencias, la afectiva con los sentimientos y la intencional con el comportamiento hacia un objeto, en este caso para las matemáticas, se tienen las actitudes hacia la matemática y actitudes matemáticas; la primera se relaciona más con la valoración y el aprecio hacia la ciencia; la segunda se conecta con el modo de utilizar las competencias matemáticas (Ibídem).

      “Las emociones son respuestas organizadas más allá de la frontera de los sistemas psicológicos, incluyendo lo fisiológico, cognitivo, motivacional y el sistema experiencial. Surgen en respuesta a un suceso,                interno o externo, que tiene una carga de significado positiva o negativa para el individuo” (Ibídem, p. 5)

Las emociones hacia las matemáticas se pueden estudiar como afecto local o de afecto global, el primero es cuando se enfrenta el estudiante a la resolución de un problema o actividad matemática y el segundo es el resultado de la interacción social en la construcción personal, creencias acerca de las matemáticas y su aprendizaje (Ibídem).

 

La ansiedad en el aprendizaje de Química

La asignatura de Química propicia el aumento de los niveles de ansiedad en estudiantes adolescentes que cursan la secundaria y que, en sus propias palabras, les causa inseguridad, intranquilidad o miedo por describirla como “una materia difícil”. Aunque los motivos de dichos niveles pueden ser muy diversos, la mayoría está relacionado con la predisposición que se tiene hacia la materia, los prejuicios heredados de generaciones anteriores o porque las estrategias de los docentes no han sido las más convenientes para abordar los contenidos que representan mayor dificultad en los estudiantes.

Por ello, se propone que el docente motive a sus alumnos y maneje estrategias que le permitan a los estudiantes mantenerse atentos, tranquilos y en un ambiente áulico de armonía y confianza que propicie emociones positivas para favorecer el aprendizaje.

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Figura 1. Estudiante esperanzada ante el escenario actual CoVid.19. Fuente benzoix

 

Las emociones involucradas en los programas de movilidad e intercambio estudiantil

Con anterioridad se mencionó como Goleman hablaba de la importancia de la inteligencia emocional en los individuos, la cual está compuesta por componentes como la autorregulación, la conciencia propia, la motivación, la empatía y las habilidades sociales (Goleman, 1998).

Cuando un estudiante se ve involucrado dentro de un programa de movilidad estudiantil, además de la adquisición de nuevos conocimientos, se espera que el mismo desarrolle o fortalezca diversas habilidades, entre ellas la denominada competencia intercultural, la cual si bien no tiene una definición completamente consensuada (Fantini, 2018), se puede entender la misma como la capacidad de los individuos para reconocer las diferencias culturales y poder comunicarse y desenvolverse de una forma efectiva dentro de entornos donde conviven     ciudadanos de diversos orígenes y antecedentes culturales (Deardorff, 2006).

Conforme a Guntersdorfer y Golubeva (2018) existe una sinergia significativa entre la inteligencia emocional y la denominada competencia intercultural, en particular en el sentido de que se espera que el estudiante desarrolle de una forma más profunda la empatía hacia otros individuos.

Para el caso particular de estudiantes que se encuentran participando o por participar en esquemas de movilidad internacional, es muy frecuente el encontrar sentimientos de ansiedad ante la ambigüedad que consideran que vivirán durante sus estancias, en términos de interacciones con personas de otras nacionalidades y adaptación al estilo de vida de la ciudad anfitriona y a la cultura académica de la institución huésped, entre otros. Estas situaciones pueden propiciar que entonces los estudiantes presenten una visión más etnocéntrica, en la que el entendimiento y empatía hacia otros (en este caso hacia individuos con los que interactúan durante sus estancias) sean menos llevaderos, dificultando los procesos de adaptación cultural y correspondientemente el desarrollo de la competencia intercultural.

En ese sentido, para facilitar estos procesos de adaptación cultural, promover la empatía y minimizar la incertidumbre y ansiedad el conocimiento y autorreflexión son importantes. Por ejemplo, en el caso de aspectos de preparación previa en materia de movilidad estudiantil, el considerar implementar intervenciones educativas enfocadas por un lado a apoyar el desarrollo de habilidades blandas, a trabajar temas de salud mental en la academia y de igual forma, a incrementar el conocimiento sobre otras culturas, países y estilos de vida, entre otros; ayuda a que los estudiantes no solamente se sientan escuchados, si no que se vuelvan más autónomos en su gestión y que puedan participar en procesos de diálogo crítico para abordar diversos temas sobre la vida juvenil, por ejemplo. Así mismo, los docentes pueden dirigir la atención respecto a cómo los estudiantes pueden experimentar y percibir las emociones, existen incluso hoy en día existen manuales y guías docentes para que los profesores puedan realizar ejercicios que ayuden a fortalecer la inteligencia emocional en los estudiantes (Elias y Arnold, 2006; Mortiboys, 2012; Lewkowitz, 2016; Bauer, 2018 citados en Guntersdorfer y Golubeva, 2018).

 

Estrategias para la detección y gestión de las emociones

Se han presentado algunos contextos en los que la gestión de emociones puede ser de utilidad, pero ¿Cómo es posible hacer una detección o reconocimiento de las emociones?

Una de las formas es a través de las estrategias de enseñanza. Dichas estrategias han sido clasificadas y catalogadas como útiles o no, según diversos autores, sin embargo, a través de revisar la literatura, se concluye que la mayoría de los docentes sigue utilizando métodos tradicionales para la enseñanza, como aplicación de cuestionarios, explicaciones en el pizarrón, responder hojas con actividades, exámenes, etc. Por el lado contrario, los estudiantes que reciben clases con estrategias donde se propicia más la participación, motivación, hacerlos sentir parte de, el uso de la tecnología, como el uso de blogs, wikis, apps, simuladores, entre otros, encuentran mayor motivación hacia su clase y generan emociones más positivas en el aula.

Otro de las estrategias que se pueden usar es a través del uso de Modelos de Aprendizaje, éstos permiten el desarrollo de este desenvolvimiento social y emocional dentro y fuera de las aulas, a través de ejercicios, campamentos, charlas, meditación, entre otros. Entre dos de los modelos más comunes se encuentran los siguientes:
● Modelo de aprendizaje SEL: Es el proceso de aprendizaje donde niños y adultos adquieren conocimientos, actitudes y habilidades necesarias para reconocer y manejar sus emociones, demostrar interés y preocupación por los demás, formar buenas relaciones, tomar decisiones responsablemente y manejar desafíos de manera constructiva. Permite el desarrollo de competencias socioemocionales (específicamente 5).
● Modelo de aprendizaje GROP: Es un modelo que permite el desarrollo de 5 competencias emocionales, fue fundado por el Dr. Bisquerra en 1997.
Adicionalmente, una de las estrategias es el uso de las intervenciones por parte de servicios de apoyo psicológico, los cuales pueden ayudar a que los jóvenes reconozcan y gestionen sus emociones de una forma más sana y que, de esta forma, puedan tener un proceso de adaptación académica más llevadero. Hoy en día existen a través de las instituciones diversas áreas dedicadas precisamente a brindar servicios de apoyo y consejería en términos de salud mental y acompañamiento estudiantil. En ese sentido, la labor de los docentes puede ser la de un facilitador y vinculador entre el estudiante y los proveedores de dichos servicios, conforme a lo observado al interior del aula.

Finalmente, los docentes tenemos la responsabilidad de crear un ambiente áulico donde nuestros estudiantes desarrollen la confianza en sí mismos, donde sean capaces de participar sin miedo, de sentirse protegidos y motivados por aprender en todo momento. Si bien hay muchos factores que pueden influir en los aspectos emocionales de nuestros estudiantes, hagamos que la educación, nuestro salón y nuestras clases, no sean uno de ellos, sino que, por el contrario, se propicie n emociones siempre positivas hacia el aprendizaje de cualquier tema y hacia las situaciones de vida diaria.

 

Referencias
● Ashcraft, M. , y Kirk, E. (2001). The relationships among working memory, math anxiety, and performance. Journal of experimental psychology: General, 130(2), 224.
● Benítez, A. (2015). Análisis del aprendizaje matemático a nivel medio superior: caso CECYTEN en Tepic, Nayarit. México.
● Bisquerra, R. (1997). Modelos de Orientación e Intervención psicopedagógica. Barcelona: Editorial Praxis.
● Chen, G. , y Starosta W. (2000). The development and validation of the intercultural sensitivity scale. University of Rhode Island: Communication Studies Faculty Publications.
● Deardorff, D. (2006). The identification and assessment of intercultural competence. Journal of Studies in International Education, 10 (3), 241-266
● Fantini, A. (2018, Mayo). Exploring intercultural communicative competence: Concepts, components and assessment (A Multinational Perspective). Paper presented at the ICC 2018 – Intercultural Competence and Mobility: Virtual and Physical. Tucson, AZ.
● Goleman, D. (1995). Emotional Intelligence. Estados Unidos: Editorial Bantam Books.
● Goleman, D. (1998). Working with emotional intelligence. New York: Bantam Books.
● Gómez-Chacón, I. (2002a). Afecto y aprendizaje matemático: causas y consecuencias de la interacción emocional.https://acortar.link/FYpXvu
● Gómez-Chacón, I. (2002b). Cuestiones afectivas en la enseñanza de las matemáticas: una perspectiva para el profesor. https://acortar.link/dUrPmx
● Guntersdorfer I., Golubeva I. (2018). Emotional Intelligence and Intercultural Competence: Theoretical Questions and Pedagogical Possibilities. Intercultural Communication Education, 1 (2), 54-63.
● Hembree, R. (1988). Correlates, causes, effects, and treatment of test anxiety. Review of educational research, 58(1), 47-77.
● Justicia-Galiano, M. , Pelegrina, S., Lechuga, M. , Gutiérrez-Palma, N., Martín-Puga, E. , y Lendínez, C. (2016). Math anxiety and its relationship to inhibitory abilities and perceived emotional intelligence. Anales De Psicología/Annals of Psychology, 32(1), 125-131.
● O'Leary, K., Fitzpatrick, C. , y Hallett, D. (2017). Math anxiety is related to some, but not all, experiences with math. Frontiers in psychology, 8, 2067.
● Pekrun, R. (1992). The impact of emotions on learning and achievement: Towards a theory of cognitive/motivational mediators. Applied Psychology, 41(4), 359-376.
● Pekrun, R. (2014). Emotions and learning. Educational practices series, 24(1), 1-31.
● Ramirez, G., Shaw, S. , y Maloney, E. (2018). Math anxiety: Past research, promising interventions, and a new interpretation framework. Educational Psychologist, 53(3), 145-164.
● Taub, M., Azevedo, R., Rajendran, R., Cloude, E. , Biswas, G., y Price, M. J. (2019). How are students' emotions related to the accuracy of cognitive and metacognitive processes during learning with an intelligent tutoring system?. Learning and Instruction, 101200.

 

 

 

La Cultura Científica y su día internacional

La Cultura Científica y su día internacional

 

En la espera de una vacuna y de mejores medicamentos contra la COVID-19, crecen la incertidumbre y falsas noticias. El auge de la "infodemia" es peligroso para la salud y la sociedad, al mismo tiempo ,advierten especialistas, puede generar una aversión, rechazo, falta de compresión o mal entendimiento del quehacer científico (García, 2020), pero ¿cómo poder discernir la información que llega a nuestras manos? Inmersos en un mundo saturado de comunicaciones, expuestos a todo tipo de información al alcance del celular y ante una realidad de crisis sanitaria, económica, ambiental, política y social: las y los divulgadores de la ciencia son más necesarios que nunca (Aldrete, 2021), ya que ellos son quienes nos podrán acercar a la información veráz y oportuna de lo que sucede, logrando un debate de la población en torno a la Cultura Científica, estrechamente ligada al acceso al conocimiento. 

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Como parte de una iniciativa para visibilizar la importancia de la Cultura Científica y el trabajo de comunicadores y divulgadores de la ciencia, la Sociedad Mexicana para la Divulgación de la Ciencia y la Técnica, A.C. (Somedicyt) junto a otras organizaciones mexicanas y extranjeras, pertenecientes a un total de nueve países latinoamericanos, propusieron a la UNESCO en 2020 establecer el 28 de septiembre como el Día Internacional de la Cultura Científica (DICC), tomando en cuenta esta fecha para conmemorar el inicio de las transmisiones de la serie Cosmos de Carl Sagan, uno de los programas de divulgación más influyentes de la historia. 

Pero, ¿Quién era Carl Sagan y de qué se trataba la serie Cosmos? Vestía jersey de cuello de cisne, tenía flequillo negro y una voz grave con la que contaba de forma sencilla, en su serie Cosmos, las maravillas del Universo a entendidos y profanos (Fanjul, 2021). Científico, celebridad, escritor, profesor, escéptico, y librepensador, él era mucho más que el narrador de una serie de televisión. Dice David Morrison en Vergano (2017), "Parte de lo que lo hizo grande fue el número de objetivos que perseguía".

Sagan estrenó Cosmos el 28 de septiembre de 1980, en coautoría con su pareja Ann Druyan, basada en el libro del mismo nombre de renombre mundial, que inspiró a miles de científicos, divulgadores y aficionados, creando muchas vocaciones científicas. Cosmos, presentada por el propio Sagan, se centraba en los entresijos del universo, desde el sistema solar hasta las galaxias, de las reacciones termonucleares en el interior de las estrellas a la excéntrica órbita de los cometas, pero sin hacer ascos a otros asuntos como el funcionamiento de una célula, el espacio en cuatro dimensiones, la naturaleza de los números más grandes o la historia de la ciencia más antigua (Fanjul, 2021).

La serie Cosmos regresó a las pantallas en 2014 y en 2020, en dos nuevas temporadas de la mano del astrofísico Neil DeGrasse Tyson y de Ann Druyan.

Regresando al día de la Cultura Científica, "este día nos ofrece un espacio para dialogar sobre lo que nos preocupa, importa y motiva sobre los problemas sociales. Es la oportunidad de discutir lo que entendemos por Cultura Científica desde la perspectiva de diferentes países, regiones o grupos sociales", afirma la académica, adscrita al Sistema Nacional de Investigadores de México, no sólo basarnos en temas de Cosmos o información de Carls Sagan, sino ir más allá de todo lo que la Cultura Científica engloba. La iniciativa, a su vez, pretende promover la construcción de una Cultura Científica pública al declararla formalmente una celebración internacional como propuesta de reconocimiento de la UNESCO.

Con la conmemoración de este día, las universidades persiguen crear una sociedad formada y capaz de entender la importancia de la ciencia como herramienta para mejorar y encontrar soluciones a los grandes retos actuales. Una sociedad que dispone de información rigurosa está más preparada para tomar decisiones y es, a la postre, una sociedad más libre (Nova Ciencia, 2021).

En 2021, como celebración del primer aniversario de este día, organizaciones de prácticamente todos los continentes se unieron a esta iniciativa promoviendo la realización de actividades que evidencien la importancia de la Cultura Científica. La Conferencia de Rectores de Universidades Españolas (Crue) recuerda que, en estos casi dos años marcados por la pandemia, la información difundida ha propiciado una "confianza mayoritaria" en las soluciones aportadas por la comunidad científica, considerando que "contar con una cultura que nos permita comprender el papel de la ciencia como elemento transformador de la sociedad es esencial"

Necesitamos una sociedad educada y capaz de comprender la importancia de la ciencia como herramienta para mejorar y encontrar soluciones a los grandes desafíos de hoy. Una sociedad con información estricta está más preparada para tomar decisiones y, en definitiva, es una sociedad más libre. La comunicación, junto con la educación y la divulgación científica, es uno de los pilares sobre los que se asienta la alfabetización en ciencias sociales y es fundamental para que los ciudadanos sean más críticos y responsables en la toma de decisiones y más comprometidos con los retos actuales. Por ello la importancia de este día internacional, logrando que la Cultura Científica se pueda acercar a cualquier tipo de público (Manifiesto de Crue Universidades Españolas, 2021).

 

Referencias
Aldrete, G. (2021). Día Internacional de la Cultura Científica: un espacio para la escucha, reflexión y acción. marzo 24, 2022, de ITESO Sitio web: https://iteso.mx/web/general/detalle?group_id=27299446

Fanjul, S. (2021). El cosmos resumido: cómo Carl Sagan llevó lo inexplicable a todos los salones. marzo 24, 2022, de El Pais Sitio web: https://elpais.com/icon/cultura/2021-12-20/el-cosmos-resumido-como-carl-sagan-llevo-lo-inexplicable-a-todos-los-salones.html

García, L. (2020). 28 de Septiembre ¿Para qué un Día Internacional de la Cultura Científica?. marzo 24, 2022, de UNAM Sitio web: http://ciencia.unam.mx/leer/1044/-28-de-septiembre-para-que-un-dia-internacional-de-la-cultura-cientifica-

Manifiesto de Crue Universidades Españolas. (2021). Día Internacional de la Cultura Científica. marzo 24, 2022, de Universidad de la Rioja Sitio web: https://www.unirioja.es/apnoticias/servlet/Noticias?codnot=7178&accion=detnot

Nova Ciencia. (2021). CRUE y las universidades se suman al Día Internacional de la Cultura Científica. marzo 24, 2022, de Nova Ciencia Sitio web: https://novaciencia.es/crue-y-las-universidades-se-suman-al-dia-internacional-de-la-cultura-cientifica/

Vergano, D. (2017). ¿Quién fue Carl Sagan?. marzo 24, 2022, de National Geographic Sitio web: https://www.nationalgeographic.es/espacio/quien-fue-carl-sagan

 

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La Cultura Científica y su día internacional por Alejandra Santiesteban Reyes se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-Compartir Igual 4.0 Internacional

¡Yo sí, yo no!

¡Yo sí, yo no!

Por: Jose Areli Carrera Román

 

     Seguramente has escuchado múltiples respuestas cuando es momento de cuestionar lo comprendido en una sesión de clase, ya sea en modalidad presencial, en línea o híbrida; resulta ser que cada cabeza es un mundo, cada uno de los estudiantes tiene diferentes características, habilidades e incluso necesidades, es entonces, tal como lo menciona Ken Robinson (2015) en su obra intitulada Escuelas Creativas, que nos cuestionamos el papel de los docentes a lo largo del proceso de aprendizaje de los estudiantes, no es para menos, pues el acompañamiento y guía que los docentes brindan, ocupa un lugar importante en la formación de los estudiantes.

Imagen texto Areli

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    Entonces, podemos hacer la siguiente pregunta ¿para qué sirven los profesores? Robinson parte del modelo de educación reglada la cual requiere tres elementos: estudios, enseñanza y evaluación. El inconveniente es que el movimiento de normalización le ha dado mayor peso a los estudios y la evaluación, cuando lo realmente trascendente es la enseñanza, pues él menciona que ésta es la clave de transformación de la educación, siendo el papel del docente facilitar el aprendizaje, no consumirse con la parte administrativa. Además, la labor del docente va más allá del dominio de la disciplina, este requiere facilidad para poder comunicarse con sus estudiantes, para conocer sobre las dificultades que se pudieran presentar y así poder comprender ciertos temas. El profesor, de acuerdo a Robinson, tiene una labor vital, no solo es un instructor, también es una guía que apoya al estudiante, permitiendo dar solución a cuestionamientos generados en su día a día.

     Sin embargo, el docente actualmente tiene algunas exigencias adicionales como lo es el utilizar recursos tecnológicos para poder llevar a cabo el proceso de enseñanza y por lo tanto el de aprendizaje, limitando algunas habilidades como la observación al momento de verificar el comportamiento ante algunos temas específicos. Si bien es cierto que la inclusión de videoconferencias tiene ventajas, pues permite la interacción en tiempo real con personas del otro lado de la pantalla, no todo es miel sobre hojuelas, pues esa interacción se ve fracturada por elementos como la conectividad, el ancho de banda, o elementos del medio que nos rodea como el perro ladrando, el vecino escandaloso e incluso el señor de los tamales que se anuncia justo cuando esa interacción se está llevando a cabo.

    Los docentes han hecho uso de otro tipo de herramientas digitales, tales como: plataformas educativas, aulas virtuales, presentaciones digitales, video tutoriales, simuladores, videojuegos educativos, formularios, entre otras, teniendo como objetivo lograr que el estudiante adquiera conocimiento. Es importante recalcar, como se estableció al inicio del texto, que cada estudiante tiene características particulares que permiten facilitar u obstaculizar la adquisición de información y conocimiento, por lo tanto, crear o adaptar contenido que cubra todas las necesidades se vuelve una labor compleja. Sin embargo, la tecnología se convierte en un apoyo para retos de este tipo, el interés por ofrecer soluciones a los diferentes sectores, incluso el educativo, ha logrado que se generen herramientas en apoyo a la educación, tal es el caso de los Sistemas Hipermedia Adaptativos(Solovieva et al., 2020)

¿Qué es? ¿cómo funciona?

     Un Sistema Hipermedia Adaptativo (SHA) es básicamente la construcción de un modelo de instrucción que incluye características personales, intereses particulares, conocimientos de cada usuario, en este caso de cada estudiante, utilizando y modificando, de acuerdo a la interacción individual con el sistema, permitiendo adecuar el contenido. Por lo tanto, se entiende que este tipo de sistemas tiene la capacidad de ajustarse a los diferentes usuarios, reduciendo problemas como la desorientación y falta de comprensión, estos se adaptan de forma automática y personalizada a las necesidades de cada usuario (Brusilovsky,1996).

     Entre los objetivos más importantes para el desarrollo de un SHA se tiene el lograr que el sistema se adapte al usuario y no que el usuario sea quien se adapte al sistema, las soluciones que ofrecen son mejorar la comprensión de la información a través de diferentes opciones de rutas de navegación, considerando el nivel de conocimiento y características como el tiempo de respuesta, la cantidad de respuestas acertadas y fallidas, la preferencia por materiales de cierto tipo, para así ofrecer contenidos a la medida. El conocimiento es el elemento más utilizado para ofrecer técnicas flexibles de adaptación, es necesario que el SHA reconozca los avances o cambios en el logro de la obtención de conocimiento, para así actualizar la información almacenada.

     La configuración del SHA se basa en un modelo creado de acuerdo a la meta que se desea alcanzar y a los conocimientos esperados por parte del usuario, creando una estructura del tema, unidad u objetivo esperado, el cual genera una red de conceptos y contenido. Es importante mencionar que se consideran distintos niveles de conocimiento, lo cual permite que se lleve a cabo la adaptación, la misma responderá a las características e información relevante que se genere como parte de la experiencia de usuario. Los SHA se caracterizan por su flexibilidad y adaptación de acuerdo al reconocimiento individual, por ello se convierten en una herramienta que permite reconocer a cada uno de sus usuarios, en este caso estudiantes, para ofrecer contenido a la medida, respondiendo a las exigencias de cada uno.

     Sin duda la labor del docente sigue siendo parte importante en la formación académica de los estudiantes, el proceso de seguimiento y retroalimentación continúa exigiendo a todas las áreas la innovación, desarrollo, diseño y creación de soluciones que reconozcan las necesidades grupales e individuales, que en tiempo real ofrezcan respuesta a las interrogantes que surgen (Torres, 2018).

 

Referencias  

Brusilovsky, P (1996). Methods and techniques of adaptive hypermedia. User Modeling and User Adapted Interaction. Netherlands, v 6, 2-3, 87-129. ISSN: 0924-1868 

Robinson, K. (2015). El arte de enseñar. En K. Robinson, Escuelas Creativas (págs. 143-177). Barcelona: Travessera de Gràcia. 

Solovieva, Y., González-Moreno, C., Rosas-Rivera, Y., Mata-Esquivel, A., Morales-González, M. A. (2020). Resultados da pesquisa educacional a partir do modelo histórico-cultural e da teoria da atividade na Universidad Iberoamericana de Puebla. Ensino Em Re-Vista, 27(Especial), 1256-1274. 

Torres Duque, V. A. (2018). Ambientes de aprendizaje y su influencia en el desarrollo de la identidad y autonomía de los niños y niñas de educación inicial de la Unidad Educativa Isidro Ayora Cueva (Bachelor's thesis, BABAHOYO: UTB, 2018).

 

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¡Yo sí, yo no! by Carrera Román Jose Areli is licensed under a 

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¿Cuáles habilidades se requieren para el estudio de las ciencias biológicas?

¿Cuáles habilidades se requieren para el estudio de las ciencias biológicas?

Por: Libia Adriana León Izurieta 

 

     Las ciencias biológicas tienen como propósito explicar la evolución de los seres vivos, el lugar que ocupamos en el mundo, los niveles de organización espacial y temporal, el lugar del humano en la escala evolutiva (Bermudez, 2015); para ello los científicos requieren de muchas habilidades para su estudio, que generalmente se desarrollan en la universidad, aunque no se enseñan dentro del currículo abierto (Shaffer et al., 2019).
    Las universidades en su perfil de ingreso mencionan que se requieren diversas habilidades para estudiar alguna licenciatura relacionada con las ciencias biológicas, sin embargo, algunos estudiantes nos preguntamos si contamos con este tipo de habilidades como por ejemplo: la búsqueda y el análisis de textos científicos, analizar información cuantitativa o conocer algunas herramientas para el laboratorio, aunque constantemente somos evaluados en el conocimiento, en ocasiones dicha evaluación no es hacia las habilidades, tal vez es cuestión de los modelos educativos que aún permanecen en la mayoría de las universidades.
     Por otro lado, los expertos mencionan que se debería implementar en el currículum propio de las ciencias biológicas la enseñanza de habilidades (Arredondo y Corzo, 2017) que les permitan a los estudiantes desarrollarlas, para que nos sirvan para resolver las problemáticas propias a estas disciplinas. Estas habilidades forman parte de un concepto llamado literacidad científica.

 

La literacidad en las disciplinas
     El concepto de literacidad en ocasiones es distinto entre los países, por ello a continuación se explican, a partir de la traducción literal del término anglosajón literacy, debido a que en algunos países de América latina se traducía como alfabetización, pero para explicar la literacidad, el término se queda corto al definir la alfabetización solo como la comprensión de la lectura y escritura (Arredondo y Corzo, 2017). En este sentido, la literacidad es amplia, la UNESCO (2006) señala que:
    La literacidad es un concepto que ha demostrado ser tanto complejo como dinámico, continuamente interpretado y definido en una multiplicidad de formas. La noción de las personas sobre el significado de ser alfabeto o analfabeto está influenciada por la investigación académica, agendas institucionales, el contexto nacional, los valores culturales y las experiencias personales (p. 147).
    El concepto de literacidad tiene múltiples maneras de ser utilizado, uno de ellos y es el concepto del que parte este texto, es ocuparlo como práctica social, en una disciplina específica y situada, como un conjunto de habilidades que se desarrollan en diversas disciplinas como las matemáticas o como las ciencias biológicas en la que incluso cada uno tiene un lenguaje propio.
Habilidades de la literacidad en las ciencias biológicas: Una regla de oro para la enseñanza en la disciplina
     La literacidad en las disciplinas de las ciencias biológicas debe de referirse a la literacidad científica, la finalidad es que se comprendan los textos científicos siguiendo el método científico para explicar y aplicarlos para la resolución de problemas.
     En este sentido, la lectura y escritura de artículos científicos en el área de la salud, es esencial para la formación científica, pues son un componente esencial de la literacidad científica (Dori et al., 2018). Estos son escritos por científicos con el objeto de la comunicación y avance de la ciencia, el público para el cual son dirigidos es la misma comunidad científica en su área, debido a esto, el lenguaje no es tan común, por lo que se requiere un vocabulario especializado para comprenderlo; por consiguiente, los estudiantes en grados tempranos de la Licenciatura no están aún preparados. Sin embargo, en este contexto, la práctica lectora se concibe como una práctica sociocultural, en la que está inmersa la disciplina, el contexto del lector, los propósitos, las actividades, las estrategias de lectura y la heurística del profesor para acceder al texto.
    El desarrollo de las habilidades es una práctica continua, por lo que se pueden implementar diversas estrategias para que los estudiantes en situaciones diversas apliquen soluciones a las problemáticas derivadas de sus licenciaturas. Es por ello que se han propuesto diversas habilidades en las distintas disciplinas de las ciencias biológicas.

    Miller (2004) presenta 3 dimensiones de la literacidad científica, que se acercan a los aspectos académicos, las cuales son las siguientes:

1. La comprensión de los métodos y las normas científicas.
2. La comprensión de los conceptos básicos en la ciencia.
3. La comprensión del impacto de la ciencia y tecnología en la sociedad. (Gu et al., 2019).

    Respecto a las habilidades de la literacidad científica, se observan las siguientes: el pensamiento crítico, la argumentación científica, el razonamiento científico, el uso apropiado del lenguaje para la comunicación de la ciencia de manera escrita, oral y visual, la autogestión, la literacidad de la información, la literacidad visual (interpretación de gráficos), las habilidades de laboratorio (cognitivas y motoras), y el manejo de contenidos científicos (Evans et al., 2020).

 

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     El impacto de la literacidad científica en el área biológica puede medirse a través de la contribución de los textos. Se ha encontrado que incrementa el entendimiento de los estudiantes en la disciplina, mejora significativamente la comprensión lectora y la apreciación de la ciencia para la resolución de problemas en la vida cotidiana, refuerza sus habilidades y sus actitudes hacia la ciencia.
     Otra serie de habilidades, que se enmarcan en la literacidad científica son parte de la formación del pensamiento científico, entre ellas el desarrollo del pensamiento crítico, que es parte también de otros estudios, en los cuales primero se han caracterizado los niveles de comprensión lectora, pues se requiere de una comprensión crítica de la lectura, que permita evaluar y juzgar el contenido para poder crear e innovar en una disciplina específica.
    Bybee y Shamos en los años 90's definen 5 categorías de la Literacidad Científica, de acuerdo al desarrollo de las habilidades, donde la categoría ideal, la nombran literacidad científica multidimensional, que incorpora la comprensión de la ciencia, y al igual que Miller y Evans, mencionan que se comprenden los conceptos de una disciplina en la que una persona puede prepararse, así como los procedimientos y pueden explicar las dimensiones filosóficas, epistémicas, históricas y sociales (Evans et al., 2020; Gormally et al., 2012; O'Toole et al., 2020).
     La literacidad científica es muy importante en las disciplinas relacionadas al desarrollo de la ciencia, cada una tiene un lenguaje distinto, se desarrollan conocimientos específicos propios de las disciplinas, la comunicación de la ciencia tiene un vocabulario y formas de argumentación propias de cada una. Es por ello que deberían tener estrategias distintas de enseñanza-aprendizaje que desarrollen los estudiantes para que estén preparados para comunicarse en sus propias disciplinas y publicar contenidos científicos para resolver problemas propios de su comunidad científica.

 

Referencias:
Arredondo, A. , y Corzo, J. (2017). La literacidad, conceptualizaciones y perspectivas: Hacia un estado del arte. Revista Reflexiones, 96(2), 93-105.
Bermudez, G. (2015). Los orígenes de la Biología como ciencia. El impacto de las teorías de evolución y las problemáticas asociadas a su enseñanza y aprendizaje. Revista Eureka sobre enseñanza y divulgación de las ciencias., 12(1), 66-90. https://doi.org/10.25267/Rev_Eureka_ensen_divulg_cienc.2015.v12.i1.06
Dori, Y., Avargil, S., Kohen, Z., y Saar, L. (2018). Context-based learning and metacognitive prompts for enhancing scientific text comprehension. International Journal of Science Education, 40(10), 1198-1220. https://doi.org/10.1080/09500693.2018.1470351
Evans, D., Bailey, S., Thumser, A., Trinder, S., Winstone, N., y Bailey, I.(2020). The Biochemical Literacy Framework: Inviting pedagogical innovation in higher education. FEBS Open Bio, 10(9), 1720-1736. https://doi.org/10.1002/2211-5463.12938
Gu, X., Wang, C., y Lin. (2019). Examining Scientific Literacy through New Media. Eurasia Journal of Mathematics, Science and Technology Education, 15(12), em1785. https://doi.org/10.29333/ejmste/109948
Shaffer, J., Ferguson, J., y Denaro, K. (2019). Use of the Test of Scientific Literacy Skills Reveals That Fundamental Literacy Is an Important Contributor to Scientific Literacy. CBE—Life Sciences Education, 18(3), ar31. https://doi.org/10.1187/cbe.18-12-0238

 

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¿Cuáles habilidades se requieren para el estudio de las ciencias biológicas? by Libia Adriana León Izurieta is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-CompartirIgual 4.0 Internacional License

 

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