Diplomado DCI 2022
Diplomado en Competencias en Investigación

Educación a la medida

Seguramente en más de una ocasión escuchaste o leíste una de las frases de Nelson Mandela que recalca la importancia e impacto que tiene la educación en nuestro existir, la cual dice “La educación es el arma más poderosa para cambiar al mundo", en efecto la educación es vital para nuestro existir. Gracias a ello, hoy en día los avances en diversas áreas permiten que tengamos salud, vivienda, alimento, comunicación, tecnología, incluso entretenimiento.

Sin embargo, llevar la educación a todos no ha sido una tarea sencilla, se han tenido que realizar múltiples esfuerzos para lograr esta meta, los gobiernos han decretado mediante sus leyes el derecho a la educación, se han dado batallas y marchas para exigir que todos tengamos este derecho, incluso la UNESCO dice que la educación es un derecho humano, que además debe ser de calidad. Pero ¿qué ocurre en tiempos de pandemia? ¿nuestros derechos han cambiado?

La fórmula de educación + calidad ha sido una labor de mucho esfuerzo para todos los involucrados, donde los docentes son quienes en el día a día, a través de la planeación, administración de recursos, uso de herramientas, experiencia profesional, habilidades de comunicación e incluso la observación permiten incrementar valor a esa fórmula.

Aunque existen diferentes modalidades de educación, hasta antes de la llegada de SARS-COV 2, mejor conocido como COVID-19 la modalidad presencial dominaba en la mayoría de los países, incluido el nuestro, a pesar de que las exigencias en cuanto al uso e inclusión de la tecnología en el aula eran cada vez mayores, la realidad es que se utilizaba como un recurso adicional, como un apoyo para acompañar algunas sesiones con videos o presentaciones digitales, sin embargo, el docente hacía uso de otros elementos como la observación para detectar a aquel estudiante que se distraía, que mediante la gesticulación mostraba su estado de interés frente a algún tema. 

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Imagen por : https://pixabay.com/

 

¿Qué pasa ahora que lo que visualiza es una pantalla?

 

La posibilidad de observar a cada estudiante se ha convertido en un reto mayor, pues ahora depende incluso de la conexión a internet para poder ver el rostro de quien está detrás de la pantalla, eso sin mencionar que existen n cantidad de actividades que pueden estar realizando los estudiantes al mismo tiempo de “asistir” a sus clases, seguramente estarás con una leve sonrisa en tu rostro recordando aquel bochornoso momento donde al primo de un amigo se le encendió por error el micrófono o cámara y fue el distractor de alguna sesión.

 

Ahora el docente, además de elaborar materiales, aprender, motivar, atender a sus estudiantes y dominar herramientas digitales para la impartición de su clase, debe poner puntual atención para detectar cuáles son las áreas de oportunidad para reforzar algún tema. Ojo, no es que antes no lo hiciera, pero ahora es más complejo detectar que Juan no le entendió al ejemplo, que Ana necesita un ejercicio más para aclarar dudas y que Pedro no ha realizado la actividad; es entonces cuando recordamos que el uso de la tecnología dentro de los procesos de enseñanza-aprendizaje tiene un papel muy importante, actualmente es un elemento esencial en todos los niveles educativos, por ese motivo las exigencias, en cuanto a la reflexión, de las formas de enseñar y aprender han incrementado exponencialmente (Arteaga y Fabregat, 2002).

 

No es que la tecnología sea el reemplazo del docente, pero sí es indispensable hacer uso de herramientas para apoyar esta labor. Por ejemplo, los Sistemas Hipermedia Adaptativos (SHA), se pueden considerar una opción de apoyo en el sector educativo, ya que se tratan de herramientas que permiten crear un espacio de aprendizaje con la capacidad de ajustarse a las particularidades, debido a sus avances informáticos permiten conocer la interacción y respuesta entre el estudiante y el SHA, por ello se reconoce como un recurso didáctico (Berlanga y García, 2004).

 

El uso del SHA en el ámbito educativo mediante un modelo de instrucción, donde se detectan las secuencias de uso, permite analizar la base pedagógica al reconocer el estilo de aprendizaje y adaptar de manera individual al seguimiento de cada estudiante, logrando así niveles de metacognición a través de dichos sistemas considerando que desde el planteamiento inicial se establezcan los objetivos a alcanzar (Solovieva et al., 2020; Tsortanidou et al., 2017).

 

Los SHA permiten analizar, tanto individual como grupalmente, el historial de uso de acuerdo a la navegación, dominio, intereses, tiempo de respuesta e incluso aciertos, generando de manera automática la adaptación de acuerdo a las características detectadas de cada usuario, dejando en evidencia la flexibilidad de contenidos en respuesta a las necesidades de cada uno de los estudiantes (Agudo et. al., 2016).

 

Aunque la aparición y uso del SHA remonta a hace más de una década, las condiciones educativas y necesidades académicas que tenemos actualmente, dan pie al uso de herramientas enfocadas al reconocimiento individual para permitir que cada estudiante sea capaz de avanzar a su propio ritmo, de acuerdo a características propias (conocimientos y/o habilidades).

 

Personalizar los materiales de acuerdo a las necesidades individuales es un reto para todo docente, ya que existe variedad en cuanto a las características, conocimientos, estilos de aprendizaje, por ello es viable considerar el uso del SHA, pues permite flexibilizar los contenidos de acuerdo a capacidades particulares, se pueden considerar una herramienta a incluir en el proceso de enseñanza para el logro eficaz del cumplimiento de objetivos educativos.

 

Ante las necesidades actuales es importante incluir los avances tecnológicos, en la educación, en los cuales se pueden encontrar las respuestas de la importancia a un mundo en cambio constante que requiere mentes geniales, flexibles y creativas para responder a los retos a los que nos enfrentaremos “en un futuro no tan lejano.”

 

Referencias

 

Agudo, J.E., Rico, M., y Sánchez, H. (2016). Design and Assessment of Adaptive Hypermedia Games for English Acquisition in Preschool. J. Univers. Comput. Sci., 22, 161-179. (Memoria en extenso)

 

Arteaga, C., y Fabregat, R. (2002). Integración del aprendizaje individual y del colaborativo en un sistema hipermedia adaptativo. JENUI, 2(2), 107-114.

 

Berlanga Flores, A. J. y García Peñalvo, F.J. (2004). Sistemas Hipermedia Adaptativos en el ámbito de la educación. Informe Técnico – Technical Report DPTOIA-IT-2004-001. Universidad de Salamanca.

 

Solovieva, Y., González-Moreno, C. X., Rosas-Rivera, Y., Mata-Esquivel, A., Morales-González, M. A. (2020). Resultados da pesquisa educacional a partir do modelo histórico-cultural e da teoria da atividade na Universidad Iberoamericana de Puebla. Ensino Em Re-Vista, 27(Especial), 1256-1274.

 

Tsortanidou, X., Karagiannidis, C., y Koumpis, A. (2017). Adaptive Educational Hypermedia Systems based on Learning Styles: The Case of Adaptation Rules. International Journal of Emerging Technologies in Learning, 12(5), 150–168.

 

 

 

 

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